Cansado (“Nunca estuve tan solicitado, excepto por mi mujer”), pero conmovido y feliz, el columnista de Página/12 destaca la significación del premio “en tiempos tan antipoéticos”, aunque subraya que “mi confianza en la poesía es independiente de los premios”. El jurado presidido por Víctor García de la Concha afirmó que la obra de Gelman “enriquece las letras españolas”.
Por Silvina Friera
Orgullo y resistencia. Un acto de justicia poética para una voz indomable y compañera que “vuelve íntimo todo lo que toca”. Aunque esa voz suena emocionada y está cansado de tanto hablar, Juan Gelman atraviesa con un tono bajito y con mucha calma la distancia entre la ciudad de México, donde reside, y Buenos Aires, siempre con ese humor afilado, travieso e irónico. El teléfono no para de sonar, a veces lo atiende su asistente, Rosalía; otras, el propio poeta, “el pibe taquito”, como lo llamaban sus amigos de Villa Crespo. “Nunca estuve tan solicitado, excepto por mi mujer”, bromea el flamante ganador del Premio Cervantes, considerado el más importante en las letras hispanas y que concede el Ministerio de Cultura de España en reconocimiento al conjunto de la obra de un autor.
Cuando se le transmite que muchos recibieron la noticia como si hubiera ganado un familiar, como si fuera “nuestro” padre, el poeta responde: “Quizá soy un padre espiritual”. Después de una ardua deliberación entre una treintena de candidatos, los miembros del jurado, presidido por el director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la Concha, decidieron otorgar por mayoría a Gelman el “Nobel español” porque el conjunto de su obra “enriquece las letras españolas”, según declaró De la Concha. “Creo que es un reconocimiento a la poesía que rebasa lo personal, porque el año pasado se lo dieron a un gran poeta español, Antonio Gamoneda. Me conmueve este premio en tiempos tan antipoéticos y deshumanos; en este mundo donde las grandes editoriales desdeñan la poesía, no les importa, es una tarea difícil estar peleando subjetivamente contra todo esto que pasa”, dice el poeta a Página/12. “El reconocimiento a la poesía lo vivo como un reconocimiento a un viejísimo amor mío, así que estoy conmovido.”
Tanto García de la Concha como el ministro de Cultura, César Antonio Molina, e incluso el poeta Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2007, destacaron la dura historia personal de Gelman, que nunca le llevó a “abdicar de su compromiso prioritario con la poesía”, según señaló el director de la RAE. La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, dijo que el premio, dotado de 90.450 euros, “supone el reconocimiento a la obra de uno de los grandes poetas hispanoamericanos del último medio siglo”. Caffarel agregó que desde las primeras obras a las últimas, el poeta y periodista “ha bebido en el mejor patrimonio de ambos lados del Atlántico: desde Juan de la Cruz a César Vallejo, pasando por la Generación del ‘27”. El autor de Violín y otros cuestiones, Cólera buey, Los poemas de Sidney West, Salarios del impío, Valer la pena, País que fue será y el más reciente Mundar es el cuarto argentino (los otros fueron Borges, Sabato y Bioy Casares) en recibir el Cervantes. A los 77 años, es uno de los poetas más premiados de su generación. Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Poesía (Argentina), el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, el Ramón López Velarde y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
“Ayer leí en los diarios de acá que había una cantidad de candidatos de primera fila: Nicanor Parra, Mario Benedetti, Juan Goytisolo, Juan Marsé, José Emilio Pacheco, Blanca Varela. Y cuando vi la lista dije: “Juan, vos no, imposible”. Pero no fue así. Esta mañana me llamó el ministro de Cultura de España para comunicarme la decisión del jurado, y me acaban de llamar Kirchner y Cristina. Néstor me dijo que estaba orgulloso; Cristina, que se enteró cuando llegó a Paraguay, estaba contentísima.”
–¿Por qué creía que no iba a ganar?
–Y, porque todos son nombres de primera fila...
–¿No se considera en la primera fila?
–Yo en el cine siempre me siento atrás (risas).
–¿Qué dirían los muchachos de Villa Crespo al enterarse de que “el pibe Taquito” es premio Cervantes?
–Cuando era joven, les tuve que ocultar bastante tiempo que era poeta. En el barrio si no fumabas, eras maricón, y si escribías poesía, eras raro. Deben de estar contentos.
–¿Habló con su nieta, Macarena?
–Fue la primera que me llamó, salió de su trabajo para hablarme. Estaba apurada, pero me felicitó, estuvimos cambiando bromas. Me dijo: “Te lo merecés”, y le dije que mejor no hablemos de lo que cada uno se merece porque ahí perdemos todos...
Un joven poeta que había nacido en Buenos Aires en 1930 –entonces más conocido como ese “pibe taquito” en los picados que jugaba en Villa Crespo–, tercer hijo de una familia de inmigrantes ucranianos, que aprendió a leer a los tres años, se animó a enunciar en el poema Final lo que sería su principio existencial: “La poesía es una manera de vivir”. En marzo de 1956, Gelman publicaba su primer libro de poesía, Violín y otras cuestiones, prologado nada menos que por Raúl González Tuñón. Su maestro celebraba ese poemario en el que “palpita un lirismo rico y vivaz y un contenido social, pero social bien entendido, que no elude el lujo de la fantasía”. Entre otras virtudes, Tuñón subrayaba “la forma ágil, fresca, variada en tonos y matices”, de un poeta “nacional, porteño, muy nuestro”, que “recién comienza y ya está maduro”. El orgullo que transmite el prologuista se parece al de un padre que se encuentra con un hijo que le dio la poesía. Un hijo que lo sorprende con versos memorables (“Me vio el caballo de la calesita./ Me vio tan solo que se fue conmigo”), con lirismo y combatividad, imaginación y espesor vital, creatividad verbal y desacartonamiento. El año pasado, a cincuenta años de la publicación de Violín y otras cuestiones, se reeditó este libro fundamental para la historia de la poesía argentina. Gelman festejó, además, sus cincuenta años como periodista y fue declarado Embajador Cultural de Buenos Aires. “Guardo por Tuñón una admiración intocable”, señala Gelman. “Además de su gran poesía, una cosa muy impactante era su sencillez; él creía en el trabajo, no en la fama ni en ninguna de esas cosas, y creo que ésa fue la mejor lección que me dejó.”
El poeta argentino más querido y reconocido en el mundo entero ha hilvanado una obra que deshizo y rehízo los modos de poner en juego la lengua, que hurgó en el dolor de las peores pérdidas: su hijo Marcelo y su nuera Claudia, que se encontraba embarazada, fueron secuestrados y asesinados por la dictadura militar. Desde hace más de medio siglo –y con más de treinta títulos publicados–, ha conjugado realismo con intimismo, el compromiso social y político con la experimentación y exploración; avanza, renueva, genera un temblor, un placer único, como si él estuviera cara a cara susurrando sus versos a sus lectores. “La memoria es una cajita que revuelvo sin solución”, escribió Gelman en el poema Desaparecidos, incluido en País que fue será. “Hay tragedias personales sin solución. No crea que me gusta que estén juzgando y metiendo preso al asesino de mi hijo. Me parece importante la justicia, pero no es una reparación. ¿Quién le devuelve a uno un hijo?”, se pregunta Gelman. Cuando celebró sus cincuenta años como periodista, recordó que en otro local de la Utpba velaron los restos de Marcelo. “Cuando partió el cortejo, cayó una lluvia de pétalos de rosas de uno de los edificios. Y esos pétalos siguen cayendo sobre mi vida.”
“Atravesando varias décadas de la poesía argentina, Gelman ha sido para muchos de nosotros una voz indomable y compañera, nunca la de un master, la de un prócer, sino una voz cercana y viva donde hay lugar para cualquier tema que tensa el corazón humano, que sorprende a la mirada y trastrueca a las formas en su afán de decirlo”, advirtió la poeta Diana Bellesi en una columna publicada en Página/12. “Sólo eso parece importarle a Gelman, mientras se mueve en la cuna de una tradición de la lengua y también en su ruptura. Camina allí, en la extraña cornisa de la poesía, donde la herencia letrada y el habla liberta se encuentran de peculiar manera volviendo íntimo todo lo que toca, porque ésa es quizá la verdadera acción revolucionaria de la poesía.”
En esa columna, Bellessi afirmaba que Gelman va adonde es llamado, y no queda preso de su propia plusvalía, de lo que ya ha probado con éxito. “No hay quien enjaule a Juan Gelman, repele las etiquetas con el torrente vivo de la lírica, y por eso siempre es nuevo y sorprendente. Un maestro que no da clases, un protagonista de su época a quien en los ochenta escuché decir, con voz queda: ‘Tenemos que repensar lo que hemos hecho, y lo por venir’. Despojada, libre de todo gesto altisonante, su reflexión se me ofrecía de cara a la historia inmediata y sus luchas sociales, como esa práctica interna que debe ser, fundada en un compromiso ético, cuando se habla desde la pequeña voz del mundo que es la voz de la gente común y de la poesía.”
–¿Los premios le dan mayor confianza en la palabra, en la poesía?
–Mi confianza en la poesía es independiente de los premios, que son un estímulo y un reconocimiento, sin dudas, pero que no sirven para escribir el poema, que es puro trabajo. Supongo que no escribiré ni mejor ni peor ahora que antes porque me gané el Premio Cervantes. La poesía llega cuando ella quiere y no es que yo pueda invocarla o convocarla, porque nadie se sienta a escribir poemas porque quiere o porque se lo propone.
–Aunque hay zonas de mucho humor y ternura, como en Los poemas de Sidney West, se suele definir su poesía como política. ¿Cómo se lleva con esta etiqueta?
–Es lo que pasa con todas las etiquetas, ¿no? Etiquetan un producto y después hay que mirar para ver de qué se trata. Cuando se habla de mi poesía como política pienso que el error está en pensar que vivo conectado a la realidad las 24 horas del día. No todo lo que sucede en el mundo me despierta la necesidad de escribir un poema. Como ciudadano, tengo compromisos y responsabilidades que no tienen que estar necesariamente en la poesía. La ideología de alguien forma parte de su subjetividad, pero no es toda su subjetividad. No me afecta ni en un sentido ni en otro que digan que mi poesía es política. Lo que me importa es mi trabajo como poeta, no me preocupa lo que digan los demás, tienen todo el derecho a opinar. Pero francamente lo único que influye es la lectura de la poesía, y el trabajo de escribirla.
–¿Qué cambió en este trabajo de escribir desde Violín... a Mundar, su último libro? ¿Los temas siguen siendo los mismos?
–Lo que cambiaron fueron cincuenta y un años de vida; por supuesto que la subjetividad cambia y eso seguramente se traduce en la poesía. Octavio Paz lo dijo muy bien: “La biografía de un poeta está en su obra”, por eso no hay que creérsela. Para mí la poesía sigue siendo un goce con todos los asuntos que siempre me andan rondando: la infancia, el amor, la justicia social, la muerte. Mis obsesiones no son muchas, pero convivo muy bien con ellas y se han vuelto muy amigas mías.
–¿Escribe todos los días?
–No, la señora no te visita todos los días, tiene muchos pretendientes (risas).
Sus principales obras
- Violín y otras cuestiones (1956).
- El juego en que andamos (1959).
- Velorio del solo (1961).
- Gotán (1962, reeditado en 1996).
- Cólera Buey (1965, reeditado en 1994).
- Los poemas de Sidney West (1969, reeditado en 1995).
- Fábulas (1971).
- Relaciones (1973).
- Citas y Comentarios (1978).
- Carta Abierta, Si dulcemente y Bajo la lluvia ajena (1980).
- Hechos (1980).
- Hacia el Sur (1982).
- Eso y Dibaxu (1983, reeditado en 1994).
- Com/Posiciones (1986).
- Anunciaciones e Interrupciones I y II (1988).
- Carta a mi madre (1989).
- Salarios del impío (1992).
- La abierta oscuridad (1993).
- Incompletamente, Debí decir te amo (antología personal), Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, en coautoría con Mara La Madrid, y Prosa de prensa (1997).
Patti fue arrestado por secuestros, desapariciones y asesinatos cometidos durante la última dictadura, cuando era policía de la comisaría de Escobar. Tal como anticipó Página/12, fue detenido por el juez que investiga los crímenes que se cometieron en Campo de Mayo. Presentó un escrito y se negó a declarar. Los casos, las pruebas
Por Victoria Ginzberg
Llegó a los tribunales federales de San Martín una hora antes de la cita y pidió adelantar el trámite. La audiencia duró dos horas, lo que tardaron en leerle los cargos: los secuestros de Diego Muniz Barreto y Juan Fernández, el asesinato de Gastón Gonçalves, las desapariciones de Carlos Souto y Luis y Guillermo D’Amico y la detención de Osvaldo Arriosti. Por toda respuesta, se remitió al escrito que había llevado su abogado. Entonces, el juez Alberto Suares Araujo le informó al ex subcomisario Luis Abelardo Patti que quedaba detenido.
Patti llegó acompañado por sus hijos, su abogado, Silvio Ramón Duarte, y su suegra, la ex diputada Nélida Mansur. Ya con Patti preso, la mujer increpó a los miembros de la agrupación HIJOS (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio). “¿Esto era lo que querían? ¿Están contentos?”. Y estaban. Pero también conmovidos. “Esto comenzó hace treinta años, cuando secuestraron a mi padre y lo enterraron como NN. No buscamos otro rédito que no sea juicio y castigo”, dijo luego Manuel Gonçalves, hijo de Gastón (ver aparte). “Sin hablar de felicidad o alegría decimos que tenemos esperanza de que las cosas se pongan en su lugar y que la Justicia actúe como corresponda”, señaló Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo en una conferencia de prensa que hicieron los organismos de derechos humanos (ver página 5).
Después de la detención de Pa-tti, los HIJOS, que estaban en la puerta del juzgado, recibieron los insultos de las militantes del Paufe que habían ido temprano a acompañar a su líder con carteles que decía “Patti perseguido político”. Mientras sus seguidoras gritaban que por qué sólo se protegían los derechos humanos de los delincuentes, el ex subcomisario ya estaba en un auto bordó camino a la Alcaidía del palacio de tribunales. Allí le hicieron una revisación médica. Finalmente se dispuso que quedara alojado en el penal de Marcos Paz, con otros delincuentes como el cura Christian von Wernich y el ex director de investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz.
“Teniendo en cuenta la penalidad de los tipos penales, se dispuso la detención preventiva” del ex intendente de Escobar, se informó desde el juzgado. Suares Araujo ordenó el arresto del represor por considerar que era responsable de “las privaciones de libertad agravadas y la eventual aplicación de tormentos” de siete víctimas.
El ex diputado Muniz Barreto y Fernández, que era su secretario, fueron secuestrados en Escobar en febrero de 1977. Los llevaron a la comisaría de la zona, a la Unidad Regional Tigre y finalmente a Campo de Mayo. De allí salieron el 5 de marzo en un Fiat 128 adormecidos con alguna sustancia. Fueron arrojados con el auto a un arroyo cercano a Raíces Oeste, en Entre Ríos. Muniz Barreto murió pero Fernández sobrevivió y antes de irse al exilio dejó su testimonio ante un escribano público.
Patti está implicado en este caso desde el principio. La ex esposa de Muniz Barreto lo denunció en 1977. Así figura en una presentación hecha ante la nunciatura por la mujer. Un amigo de la familia declaró en la causa que el 17 de febrero se entrevistó con un hombre que dijo venir de parte de Muniz Barreto (era familiar de un preso de la comisaría de Escobar) que le entregó una nota de puño y letra del diputado que decía: “Movete rápido, estamos en Escobar. Nos detuvo el suboficial inspector Luis A. Patti”. Muniz Barreto mandó dos mensajes más de este tipo que llegaron a la familia y a su empresa.
Otra prueba que vincula al ex intendente de Escobar con el hecho es que según el informe del personal de la comisaría de Escobar, Patti fue promovido el 7 de marzo de 1977, un día después del asesinato de Muniz Barreto. “Como es sabido, en los usos y costumbres de la actuación policial, el personal es ascendido cuando a criterio de sus superiores ‘cumple con un objetivo destacado’. En aquella época, el secuestro y eliminación de ‘subversivos’ era constantemente premiado con medallas y ascensos”, señaló Pablo Llonto, abogado de la familia, cuando reclamó en octubre la citación a indagatoria y la detención de Patti. A ese pedido se sumó la secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Suares Araujo decidió convocar a Patti, pero no sólo por ese caso. El secuestro de Gastón Gonçalves es otro hecho en el que el represor está involucrado desde hace años.
Gonçalves fue secuestrado el 24 de marzo de 1976 en Zárate. Dos testigos narraron que estuvieron detenidos con él en un camión celular ubicado detrás de la comisaría de Escobar, donde Patti cumplía funciones de oficial subinspector. El 2 de abril de 1976 el cadáver de Gonçalves fue dejado en el paraje “El Cazador”, en la ruta 4. Lo habían fusilado y después incinerado. Veinte años más tarde, el cuerpo, que estaba enterrado en el cementerio de Escobar como NN, fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Unos meses antes de su secuestro, Gonçalves y su mujer habían discutido con Patti a raíz de la organización de un acto en Escobar. “Ya vas a ver lo que te va a pasar. Te voy a hacer matar”, lo amenazó el policía.
Ana Oberlin, abogada de HIJOS y de la los Gonçalves, había pedido la detención de Patti hace más de dos años, pero la causa pasó por diferentes jueces, hasta que a principios de este año llegó a Suares Araujo. Este magistrado investiga los crímenes que se cometieron en el centro clandestino que funcionó en Campo de Mayo y en jurisdicción del Comando de Institutos Militares desde que la causa se reabrió como consecuencia de la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Del viejo expediente de los años ’80, el juez rescató otros cuatro hechos en los que había sido denunciado Patti. Se trata de las detenciones ilegales de Souto, los hermanos D’Amico y Arriosti. Estos secuestros se produjeron en marzo de 1977 en la zona de Garín. Arriosti sobrevivió a su cautiverio e identificó a Patti como uno de los hombres que lo capturó.
Estas no son las únicas causas abiertas contra el represor. Hace tiempo ya el juez federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo debe resolver un pedido para reabrir la investigación por los asesinatos de Eduardo Pereira Rossi y Osvaldo Cambiasso. Y en La Plata también tiene cuentas pendientes.
Suares Araujo debe resolver en los próximos días si procesa al represor. La situación de Patti quedará luego en manos de la Cámara Federal de San Martín. “Esperemos que ese tribunal se ponga los pantalones largos y que no haga como he hecho en otras oportunidades”, dijo Llonto.
Hace sólo un mes, Patti fue candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Sacó el 2,48 por ciento de los votos. Dos años antes le había ido mejor: logró ser electo diputado nacional. Pero los integrantes de la Cámara impidieron su asunción. Después de escuchar a las víctimas, testigos y dar la posibilidad de que el acusado se defendiera, los legisladores resolvieron que Patti no tenía “idoneidad moral” para ejercer ese cargo. Los fueros, que hasta hace poco pretendía invocar, lo habrían salvado de la cárcel o, al menos, habrían complicado su llegada a la celda de Marcos Paz.
El escritor portugués evoca la “inmensa emoción” que le produjo la reciente visita al Parque de la Memoria, en Buenos Aires, y se muestra sorprendido por el interés despertado en Europa por su propio pasado. Hasta le descubrieron una novela perdida.
Por Juan Cruz * desde Madrid
A los 85 años, cumplidos el 16 de noviembre, a José Saramago le han descubierto otra vida. A él se le había olvidado, pero su mujer, Pilar del Río, la encontró en un montón de maletas que él había arrinconado, como un recuerdo cerrado, en su casa de Lisboa. Hasta ahora. El próximo viernes, en la Fundación César Manrique de Lanzarote, se podrá ver el contenido de esa vida desconocida del autor de El hombre duplicado. Ayer, en el Auditorio del Centro Cultural Conde Duque, en Madrid, recibió un homenaje al que el Premio Nobel asistió después de una convalecencia provocada por una gripe que incubó en Argentina y que estos días se le manifestó en Madrid. Ese homenaje se repetirá próximamente en Lisboa.
Volvió de Argentina la semana pasada. Lo que vio allí, en homenaje a los desaparecidos, le produjo “una inmensa emoción”. Más de un kilómetro de nombres y nombres de los desaparecidos, esculpidos en piedra. “No hay nada más. Sobriedad de la piedra. Ese color oscuro.” En ese parque lloró en silencio. “No vale la pena que lleves flores, simplemente mira. Cada una de esas piedras y cada nombre escrito en ellas es algo que se ha perdido para ser evocado. Junto al mar. Con una sobriedad intensa. Allí, donde está este Parque de la Memoria, fue descubierto el cuerpo de un chico de 14 años que había sido empalado. Ahora va a haber allí una escultura que va a representarlo; cuando sube la marea, la figura desaparece... Y luego vuelve, como una resurrección.”
Afectado aún por esa visión, Saramago afronta una semana en la que él mismo está asistiendo al reencuentro con quien fue. A los 85 años lo espera otro Saramago. “Y es curioso que ese hombre de mi juventud venga cuando cumplo 85 años”, explica. “Una edad a la que se llega con suerte... a veces las vidas largas significan soledad”, agrega. Pero en su caso, “con salud suficiente para estar haciendo cosas”, esa edad llega con una novela en camino (El viaje del elefante) y con una actividad que no cesa.
Esa vida desconocida sorprendió a Saramago “porque revela que en esos tiempos en que siempre pensé que no había hecho nada escribí como un verdadero loco”. La Fundación César Manrique muestra, bajo la dirección de Fernando Gómez Aguilera, “cantidad de papeles, cuentos, una novela no terminada... Han descubierto una vida mía que estaba soterrada y de la que yo no me acordaba”. La novela recuperada es Tierra del pecado; Saramago la dejó inconclusa, “y dejarla inacabada era una forma de autocrítica; pensé que no valía la pena y la dejé ahí, arrinconada. Fue una especie de acto de humildad. Yo pensaba: no puedo seguir escribiendo libros si yo mismo sé que no vale la pena hacerlos. Pero seguí escribiendo, vaya que sí seguí. Lo que ellos han encontrado es algo asombroso. No sé cuándo escribí todo eso; yo pensaba que después de Tierra del pecado me había detenido, y lo cierto es que continué y continué. Ahora se ve que el pasado que tengo no es el pasado que creí haber tenido”.
Eran textos de un chico de 19 años, que venía de una familia analfabeta. Saramago no les ve “tanta calidad”, pero sí la fuerza que ya en ese momento le hacía decir con toda tranquilidad “yo quiero ser un escritor”. Una convicción que acabó por convertirse en una especie de compromiso: “Estaba aquí para escribir, ésa era mi vocación. Lo tenía tan claro que escribía y ahí está esa novela incompleta”. No la leyó, no ha leído ninguno de esos papeles. “Me los enseñaron Pilar y Fernando, pero los dejo para verlos como los verá cualquiera, en la Fundación”, comenta. Pilar los encontró, dice ella, “en cajas que habían estado viajando por distintas mudanzas, desde su primer matrimonio. Cuando terminó su segundo matrimonio se quedaron en una buhardilla. Y en el tercero, que es nuestro caso, vinieron a Lanzarote, donde vivimos desde 1993. Pero eran cajas que jamás se habían revisado”.
–¿Y no tuvo curiosidad por saber qué había dentro?
–No.
–¿Por qué?
–Si yo no tuve curiosidad, ¿cómo voy a saber por qué no tenía curiosidad?
Saramago no espera encontrar allí “maravillas”. Son, dice, “divertimentos de un chico de 18 o 19 años, sin estudios académicos, sin universidad. Salvo las lecturas de las bibliotecas, yo no sabía nada más”. Pero había, desde entonces, dice él, “un hilo rojo” que se ha mantenido desde entonces en toda su obra. “Ese hilo rojo sería para mí un sentido de responsabilidad con respecto a la escritura. Escribiendo mejor o peor, yo sabía cuál era mi tarea. Sin ninguna reserva, era un escritor.” Escritor, ¿eso qué es? “Una manera de entender el mundo, una forma de asistir a un universo que entonces empezaba a manifestarse con una serie de cambios que requerían de mi coherencia de pensamiento y de acción. Y ahí he estado, uniendo esas convicciones con mi experiencia, aprendiendo con las equivocaciones.”
Las nuevas estrategias para enfrentar el éxodo de usuarios conviven con un proyecto chino que va a dar que hablar.
Por Facundo García
Quien se ocupe de resumir lo sucedido en Internet durante el 2007 deberá dedicar un capítulo aparte a los llamados “mundos virtuales”, esos entornos tridimensionales que llegaron con la promesa de cambiar para siempre la navegación. Sin embargo, el protagonismo conseguido no ahorró dolores de cabeza a los líderes del sector. En la reciente seguidilla de golpes hubo desde críticas muy duras por parte de ciertos analistas hasta casos de pedofilia, con pesquisas policiales incluidas. En ese sentido, la intercomunicación entre distintos universos on line aparece como una de las posibles soluciones a la pérdida de “habitantes” y el crecimiento del delito. Aunque lo conocido hasta ahora podría ser sólo un juego de niños comparado con el proyecto que tiene entre manos China: dentro de muy poco, el Beijing Cyber Recreation District ofrecerá un espacio para entretenimientos, espectáculos y compras a la manera del célebre Second Life; pero lo utilizará como caballo de Troya para que el país manufacturero más pujante pueda colocar su producción en el mercado occidental sin pasar por ningún intermediario comercial.
Mientras tanto, en Estados Unidos y Europa los ejecutivos de las principales empresas de planetas virtuales se rascan la cabeza con aire preocupado. A la huida de algunos anunciantes –ofuscados ante la aparente falta de rendimiento de sus inversiones– hay que sumarle la competencia que representan las numerosas firmas que han salido a disputar el negocio, cada una con su propia propuesta 3D. No obstante, todo eso los afecta menos que comprobar que los sites con mayor crecimiento no son los más ambiciosos desde el punto de vista gráfico, sino aquellos que a la hora de los bifes operan de forma simple y útil. Es el caso de Facebook, My
Space y Swinky, que reúnen a un gran número de hombres y mujeres reales y no solamente registraciones, como se señaló a propósito de Second Life (SL). Se trata de escenarios más cercanos a las viejas y conocidas páginas web, pero que ofrecen herramientas claras para interactuar con personas de todos los rincones de la Tierra.
La suma de estos inconvenientes hizo que Linden Lab, la empresa que lleva las riendas del archiconocido universo SL, se contactara con IBM para trabajar en un sistema que habilite la libre circulación entre los diferentes mundos virtuales. La idea es crear una plataforma abierta que permita a los avatares cruzar todas las fronteras y acercarse un poco más al anhelado sueño de una web unificada en tres dimensiones. “Es algo que sucederá inevitablemente. Sería inútil que alguna empresa quisiera aislarse porque no haría más que generar interés en romper esas murallas”, anunció a propósito del proyecto Colin Parris, el vicepresidente de Convergencia Digital de IBM. Actualmente, el requisito para entrar en la mayoría de estos cosmos es crear un avatar. Un avatar es simplemente la representación de uno mismo que circulará por la virtualidad. Los usuarios pierden horas diseñando sus nuevas apariencias, pero en caso de que quieran conocer lo que ofrecen otros emprendimientos, encuentran el inconveniente de tener que volver a “crearse”. Un sistema abierto facilitaría el funcionamiento de un “mercado de mundos” por el que se podría vagabundear a gusto con un único avatar.
Por otra parte, el comportamiento de los avatares también está siendo objeto de controversia. Ya son varios los países europeos que anunciaron la introducción de agentes de policía encubiertos para prevenir los cada vez más frecuentes casos de “pedofilia virtual”. Los conflictos políticos e interculturales tampoco se quedan atrás: hace pocos días, durante el último mes del Ramadán musulmán, un grupo de hackers boicoteó la festividad destruyendo una carpa que había sido especialmente construida para la ocasión en SL.
Los entusiastas dicen que ninguno de esos inconvenientes frenará la expansión. En efecto, varias empresas se han sumado a SL por estos días. La agencia periodística Reuters decidió poner allí su primera corresponsalía en un ámbito no físico, tal como lo hizo la CNN, que ya venía coqueteando con la estética de los videojuegos desde sus coberturas de bombardeos en Oriente Medio. A nivel local, la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) inauguró un campus tridimensional con el que busca sumar visibilidad a sus actividades. Pero no son sólo las empresas y los polis los que se sumergen en el mar de megabytes. La compañía argentina Argentonia, especialista en el rubro, prometió a Mauricio Macri que el día de su asunción le regalará un avatar a su imagen y semejanza para que su abigotada figura circule a piacere por los monitores del país.
Y finalmente están los chinos. Beijing acaba de lanzar su Economía Virtual, que estará asociada a un megaproyecto pensado para aprovechar al máximo las ventajas de ser sede de las Olimpiadas 2008. La firma que ganó la licitación para llevar adelante el programa es sueca y se llama MindArk. Sus voceros juran que están construyendo un universo capaz de alojar a 150 millones de avatares, con la posibilidad de soportar a siete millones simultáneamente (SL sólo puede albergar a unos 150.000 al mismo tiempo). De acuerdo con un informe publicado por el diario británico The Guardian a principios de mes, la apuesta china está orientada a poder ofertar sus productos directamente desde la web, con tiendas en línea que reemplazarán a los intermediarios mediante una especie de “delivery” global. Sin duda las grandes ventajas por sobre el resto de los mundos virtuales serán su escala y su uniformidad. A diferencia de los problemas de compatibilidad que tienen las empresas corrientes, el CRD se beneficiará de la gestión y los fondos de una estructura estatal de proporciones descomunales. Según el investigador Chi Tau Robert Lai, máximo responsable de la iniciativa, cuando en la segunda mitad del año que viene su criatura empiece a funcionar a toda máquina se abrirá “una nueva era en el comercio internacional”. “No será gradual como la revolución industrial –asegura–. Será más rápida, como una explosión.”
La creatividad de pintores y escultores latinoamericanos se da cita en Nueva York del 16 al 20 de noviembre en PINTA, la primera feria de arte contemporáneo de la región, que aspira a ser el punto de referencia para inversores y coleccionistas.
PINTA es una feria de arte única y exclusiva que promete convertirse en centro de una celebración anual de la creatividad latinoamericana en Nueva York', dijeron los organizadores, que también han hecho coincidir este evento con la celebración de subastas de arte latinoamericano por parte de las grandes firmas internacionales y que esperan que atraiga a más de 20.000 visitantes. En esta feria, que se inaugura hoy y que mañana se abre al público de Manhattan en el Metropolitan Pavilion, participan 34 galerías de arte de diferentes ciudades de todo el continente americano, y también de Europa, y pone su énfasis 'primero en lo contemporáneo, luego en el arte moderno'.
En ella se exhiben 'obras de arte abstracto, concreto, neoconcreto, cinético, conceptual y de otros movimientos artísticos de calidad museística' de América Latina, agregaron. Entre los expositores que han confirmado su presencia hay galeristas de Nueva York, como Cecilia de Torres, Henrique Faria Fine Art y Magnam Projects, asi como Alejandra Von Hartz, de Miami, entre otras. Asimismo expondrán su oferta de arte latinoamericano otras destacadas galerías de Buenos Aires, Quito, Caracas, Sao Paulo, y México, además de Espacio Distrito cu4tro y Galeria Fernado Pradilla, de Madrid.
En esta feria se pueden observar los trabajos, en diferentes soportes, de artistas latinoamericanos como David Lamelas, José Damasceno, Regina Silveyra, Fabian Marcaccio, Teresita Fernandez, Arturo Herrera, Muu Blanco, Vik Muniz, Danilo Dueñas, Ivan Navarro, Marcos López, Jorge Macchi y Ronald Moran, entre otros. 'También se cuenta con la presencia de los maestros latinoamericanos', dijeron los organizadores, que citaron a Wifredo Lam, Roberto Matta, Gego, Helio Oiticica, Waltercio Caldas, Jesús Soto, Joaquín Torres García, Julio Le Parc, Len Ferrari y Xul Solar, Cildo Meireles, Sergio Camargo, Amilcar de Castro, Mira Schendel, entre otros. Además de la posibilidad de ver el arte expuesto y adquirirlo, la feria ha previsto también la celebración de conferencias académicas enfocadas en el arte latinoamericano para situar las piezas que se exhiben en su contexto histórico.
Se ha previsto también la presentación de una mesa redonda de curadores integrada por expertos de Latinoamérica, y de un programa que incluye visitas a museos y colecciones privadas, casas de subastas y talleres de artistas. La dirección de la feria también ha creado un Fondo de Adquisiciones para Museos con la aportación de fondos para respaldar las compras de obras de artistas latinoamericanos en la misma feria, en el que las dos instituciones elegidas este primer año son los Museos de Arte Moderno (MOMA), de Nueva York, y el de Bellas Artes, de Houston (Texas).
La organización de este evento, que busca convertirse en el referente de los coleccionistas de arte latinoamericano en este lado del globo, son Diego Costa Peuser, como director; Alejandro Zaia, como presidente y Mauro Herlitzka, director institucional. Herlitzka señaló que el objetivo de esta feria es atraer compradores tanto institucionales como del sector privado, e 'invitar a la lectura de un nuevo mapa del arte latinoamericano'. (Terra).
Desde hoy se exhibe Mediodía/Medianoche , la muestra que llega de París
El arte y el espíritu del Palais de Tokyo, el centro de arte parisiense que representa por excelencia la creación contemporánea más reciente, ya está en Buenos Aires. A partir de hoy, a las 19, el Centro Cultural Recoleta abrirá la muestra Midi-Minuit /Mediodía-Medianoche, que reúne a artistas plásticos franceses y argentinos y una serie de eventos artísticos que se desplegarán durante varios jueves hasta la medianoche.
Con la curaduría de Marc-Oliver Wahler, director del Palais de Tokyo, se verán las obras de artistas europeos como Douglas Gordon, Methieu Mercier, Philippe Parreno, Fabrice Gygi, Bruno Peinado, Renaud Auguste-Dormeuil, Philippe Decrauza, entre otros. Y fueron elegidos tres artistas por nuestro país: el consagrado Lucio Fontana, Jorge Macchi y Carlos Herrera. La exposición plástica, que incluye instalaciones, fotografías, ambientaciones, entre otros soportes, tiene como eje temático el tiempo y la temporalidad. "El tiempo es una noción elástica. Mediodía en un punto del planeta, medianoche en otro. ¿Es el tiempo el mismo en todos lados? ¿Cómo vivir el instante?", se pregunta Wahler, quien seleccionó las obras que se verán. Una casa rodante, que identifica el Palais de Tokyo, dará la bienvenida a los visitantes a la entrada del Recoleta e informará sobre las actividades programadas en el marco de la exposición. También se transmitirán a París las imágenes de lo realizado en Buenos Aires. La propuesta se trata de una coproducción entre el centro cultural Recoleta, que dirige Liliana Piñeiro, y el Palais de Tokyo, que trabajaron dos años para prepararla, con el apoyo de la embajada de Francia.
Buenos Aires es la primera ciudad en la que desembarca el Palais de Tokyo para poner en marcha su programa Les Chalets de Tokyo, que busca evocar el espíritu de la institución francesa fuera de su sede. Cuando finalice la muestra plástica en el Recoleta, el 30 de diciembre, seguirá su camino por el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro). Todos los jueves, hasta el del 6 de diciembre, el Centro Cultural Recoleta abrirá sus puertas, de 12 a 24, para seguir el espíritu del Palais de Tokyo que todos los días abre en ese horario. Ese día, en el centro porteño se desarrollará un intenso programa de actividades de diversas disciplinas artísticas a partir de las 19.
A las 20 habrá una performance de música, cuyos instrumentos serán las esculturas sonoras del consagrado artista argentino León Ferrari, con dirección de Martín Liut, entre otros, que se combinará con danza a cargo de Gabriela Prado. A las 21, por un lado, se proyectará la película El amarillo , de Sergio Maza, y, por otro, se desplegará un proyecto audiovisual de un joven músico francés, Ioni. A las 21.30 habrá una performance sonora de Gabriel Lucena; a las 22.30, música a cargo de Pablo Reche, y a las 23 tocará el grupo formado por Faby Kerpel, Daniel Martín y Diego Vainer. Todas las actividades son libres y gratuitas.
El Palais de Tokyo reabrió sus puertas en 2002 como centro de arte consagrado a poner al alcance del público lo mejor de la creación contemporánea francesa e internacional. Ya recibió 1.300.000 visitantes y presentó la obra de más de 320 artistas. Es una de las más visitadas de Europa. Por Laura Casanovas De la Redacción de LA NACION Más datos
Midi-Minuit/Mediodía-Medianoche: en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930). La exposición de artistas franceses y argentinos estará abierta hasta el 30 de diciembre. Y todos los jueves, desde hoy hasta el del 6 de diciembre, desde las 19 hasta las 24, habrá performances, música experimental, cine y danza contemporánea. Además, esos jueves el Recoleta abrirá a partir de las 12. Entrada libre y gratuita. Más información en www.centroculturalrecoleta.org .
Iconic Australian musician, songwriter and author Nick Cave is now the subject of his own exhibition at the Arts Centre.
Delving behind the music and into Cave’s imagination and the sources of his unique vision through original lyrics, notebooks, artwork, photography and books, as well as objects from the musician’s own library and office, Nick Cave - the exhibition will be at the Arts Centre’s George Adams Gallery 10 November 2007 - 4 April 2008. Drawing from over 800 items generously donated by Nick Cave to the Arts Centre’s Performing Arts Collection, the exhibition features lyrics personally selected by Cave, one of Melbourne’s best known international music icons. Visitors to the Arts Centre will be taken on a surprisingly insightful and playful journey through the performer’s connection with Melbourne, London, Berlin, Sao Paulo and Brighton, England. The world-premiere display designed and created by the Arts Centre, will also explore the many phases of his career working with The Boys Next Door, The Birthday Party, the Bad Seeds and Grinderman. Mick Harvey, Nick’s long-time collaborator is working with the Arts Centre to help provide rare and unavailable video and documentary material especially for the exhibition. Exhibition curator, Janine Barrand said: “It has been great that Nick has been so involved and interested in the exhibition, personally selecting the lyrics that will be featured. This exhibition is a great opportunity for the Arts Centre to connect to a new audience, through one of Australia’s best known performers and songwriters. I believe this exhibition will show a side of Nick that is rarely seen.” Speaking about the exhibition Nick Cave says, “This has been a revealing and rewarding experience. Much of this stuff has sat around in boxes for years and the process of “excavating” it has been many things – moving, disturbing, inspiring and downright terrifying. The Arts Centre has done an excellent job of researching and collating this material.” Some highlights of the exhibition include:
Lyrics chosen exclusively by Nick Cave to feature in the exhibition
Notebooks and diaries of Nick Cave
Original manuscript of Nick Cave’s book, And The Ass Saw The Angel
A selection of photographs by Polly Borland, Bleddyn Butcher, Peter Milne Anton Corbijn and others
A unique compilation of moving image selected by Mick Harvey, Bad Seeds member and long time collaborator of Nick Cave
Artwork by ‘The Man Who Painted Cats’, Louis Wain and objects, on loan from Nick Cave’s personal collection
Artwork by Tony Clark featured on the Nick Cave and the Bad Seeds albums: The Best of the Bad Seeds, 1998 and No More Shall We Part, 2001
Books from Nick Cave’s personal library
Designs and artwork by Nick Cave
Revised manuscript of the script for the film, The Proposition, written by Nick Cave, directed by John Hillcoat
A selection of flyers, fanzines and posters dating from the late 1970s and The Boys Next Door days to the present
Nick Cave – the exhibition follows earlier Arts Centre Icon Series exhibitions which showcased fellow Melburnians Barry Humphries and Kylie Minogue. The Kylie exhibition is now rounding out a hugely successful UK tour which has attracted record attendances. About the Performing Arts Collection Established in 1975, the Arts Centre’s Performing Arts Collection is regarded as the most significant specialist collection of performing arts memorabilia in Australia. Several important donations were received in the early years, forming the foundation of the collection. These included the Dame Nellie Melba Collection in 1978 and the Barry Humphries – Dame Edna Everage Collection in 1981. The Collection now comprises more than 300,000 items from costumes, set models, props, puppets, posters, archives and more, representing the full breadth of the performing arts with objects relating to circus, dance, music, opera and theatre in Australia. As a sign of the significance of the Collection, it was formally recognised as a State collection in 2000. Access to the Collection is provided through themed exhibitions, foyer displays the Arts Centre web site and a public research service. The Collection continues to grow through both purchase and gifts. Many of Australia most distinguished contemporary performing artists have been extraordinarily generous in donating their personal collected works. Circus families, smaller theatrical and dance companies, bands, festival organisers and rock stars have all contributed, so that among many others are Coral Browne, Frank Thring and Circus Oz, through to AC/DC, Split Enz and Kylie Minogue. The patron of the collection is Barry Humphries. Nick Cave Tales – Told in Four Chapters, Featuring The Nick Cave Collection is being produced by the Arts Centre to coincide with the exhibition. Featuring original illustrations by artist Tony Clark, each chapter provides an insight into lesser-known aspects of Nick Cave’s creative life and times. the Arts Centre’s presents Nick Cave – the exhibition 10 November, 2007- 6 April, 2008 the Arts Centre, George Adams Gallery Free
En 1931 Jesús se le apareció a la monja polaca Faustina Kowalska y le mostró el infierno: “Hoy un ángel me llevó a los precipicios del infierno. Es un lugar de grandes torturas. ¡Es impresionante el tamaño y la extensión del sitio! He aquí los tipos de torturas que vi: la pérdida de Dios, el remordimiento de conciencia perpetuo, el saber que esa condición nunca va a cambiar, el fuego que penetra el alma sin destruirla: la permanente oscuridad y un terrible hedor que sofoca, pero, a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven y ven toda la malignidad propia y de los demás; la horrible desesperación, el odio a Dios, las palabras horrendas, las maldiciones y las blasfemias. Estas son las torturas que sufren los condenados, pero éste no es el fin del sufrimiento. Hay torturas especiales destinadas a las almas en particular. Son los tormentos de sus sentidos. Cada alma pasa por tormentos terribles relacionados con la manera en que han pecado. He recibido el mandato de Dios de dejar esto por escrito, para que ninguna alma pueda excusarse diciendo que no existe el infierno. Yo, por orden de Dios, he visitado los abismos del infierno, para poder hablar a las almas sobre esto y para poder dar testimonio de su existencia”. (Otro infierno transcripto por Ferrari.)
Luego de recibir el premio mayor en la Bienal de Venecia, León Ferrari vuelve para mostrar su obra más reciente.
Por Fabián Lebenglik
Inmediatamente después de recibir el León de Oro en la Bienal de Venecia, Ferrari volvió a Buenos Aires para montar una exposición con su nueva obra.
Lo primero que sorprende de esta muestra es el despliegue incansable del artista, su producción casi compulsiva, de una obra que por otra parte se compone de detalles.
Cuando en junio quien firma estas líneas estuvo en los días previos a la inauguración de la Bienal veneciana, el clima que se respiraba alrededor de la muestra de Ferrari era de tal entusiasmo que luego la sorpresa no fue tanta cuando finalmente, hacia el cierre de la muestra, en octubre, el jurado le otorgó el León de Oro.
Los días previos a la apertura de la Bienal están reservados para la prensa y los especialistas. Durante aquellas jornadas, el periodismo, los curadores y directores de museos, los coleccionistas y críticos festejaban la exposición de León, se interesaban, lo entrevistaban y la prensa publicaba decenas de artículos para destacar la obra del gran artista argentino. Nadie podía ocultar su entusiasmo, ni los más circunspectos personajes del mundo del arte. Aquella muestra constituía una selecta antología de la obra del artista (elegida por el curador de la Bienal, el norteamericano Robert Storr) y la pieza que concitaba todas las miradas era la célebre Civilización occidental y cristiana, en la que Cristo aparece crucificado sobre un avión de combate norteamericano. En los años sesenta –cuando fue realizada– o ahora, cuatro décadas después, la obra produce el mismo impacto.
Ferrari viene trabajando desde la década del cincuenta y logró transformarse en un artista reconocido internacionalmente durante la última década; pero en 2004 ganó una enorme popularidad gracias a su extraordinaria retrospectiva presentada en el Centro Cultural Recoleta. Aunque no solamente la calidad y potencia de un lúcido cuerpo de obra lo colocó en el lugar en que está, sino también la personalidad y ética del artista. Y también, justo es reconocerlo, la torpeza de sus enemigos: los violentos, los reaccionarios y los fanáticos, que tienen un enorme poder y sin embargo no pudieron evitar responderle, atacarlo y hostigarlo, al artista y su obra. Eso ayudó muchísimo a ampliar la popularidad de Ferrari en una proporción que el propio artista jamás hubiera esperado.
El siempre ha discutido de frente –a través de su obra, sus escritos y declaraciones– con los poderes más reaccionarios de la Argentina. Ferrari viene denunciando la violencia y la injusticia. Su obra demuestra, entre otras cosas, cómo el horror está inscripto en la matriz misma de la religión, en sus infiernos y amenazas, en los interminables tormentos, en la barbarie intrínseca de una doctrina que se propone como bondadosa. Y el poder reaccionario no soporta las críticas de Ferrari, ni el rigor y calidad con que las expresa con su obra.
En su nueva exposición, el artista presenta tres series de obras –dibujos, poliuretanos y ramas– muy diferentes entre sí. Se trata de sus trabajos más recientes.
Como explican las curadoras de la muestra, Andrea Giunta y Liliana Piñeiro, “la historia de las series de los poliuretanos comienza con la reconstrucción de una obra de alambres atados de comienzos de los años sesenta, para su exposición retrospectiva. La pieza se llamaba Paloma. La reparación de ese alambre llevó a nuevas exploraciones en el espacio y a la investigación de un material nuevo, el poliuretano, que lo deslumbró por las formas caprichosas y azarosas con las que se expandía después de que él lo colocaba, con un aerosol, sobre la estructura de alambre”.
Esas formas inesperadas, esos volúmenes que sugieren levedad y solidez simultáneamente, a través de su crecimiento multiforme, están presentes en las nubes y hongos nucleares que presenta en la galería y que exhibió también en Venecia. En la Bienal, Ferrari mostró dentro de esta serie una suerte de nube rosada, sentada sobre una silla, plagada de ojos. Allí se advertía también el humor del artista: aquel volumen multiforme de poliuretano, plagado de ojos, parecía evocar el lugar del testigo. Alguien que ve todo para después registrarlo. Sólo que en este caso su lugar era el de testigo de la exposición, sentado en el umbral de la muestra, mirando las obras que colgaban del techo y las paredes.
Así detallan las curadoras las piezas que seleccionaron para la exposición: “Dibujos con relieves, chorreados y brillantinas enloquecidamente superpuestos. Escrituras dibujadas que se abigarran sin llegar a eliminar el sentido. Estructuras de ramas de sauces eléctricos que se abrazan en el espacio, que lo enredan cuando el alambre las anuda en el aire. Abigarramientos de poliuretano que toman la forma de explosiones nucleares, de planetas, de nubes, de relieves, y en los que se desplazan hombrecitos, árboles o lauchas”.
En el caso de los dibujos, el artista vuelve con sus escrituras, en las que transcribe algunos de los infiernos –el de Faustina, el de Fátima (ver aparte)– que el dogma religioso reserva para quienes piensan otra cosa.
En su inamovible coherencia, León Ferarri, como miembro fundador del Cihabapai (Club de impíos, herejes, apóstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles), solicitó en la Navidad de 1997 al Papa que gestionara la anulación del juicio final y de la inmortalidad y en el 2001, el desalojo y demolición del infierno.
(En la galería Ruth Benzacar, Florida 1000, hasta el 24 de noviembre.)